Hay momentos gloriosos en la cocina que nacen, no de la planificación perfecta y la tradición, sino de la pura necesidad mezclada con descaro. Refri medio vacío, cero ganas de ir al súper, hambre en aumento. Abres la despensa con resignación… y ahí está: un frasco de mole oaxaqueño mirándote como quien dice “a ver …